¡Todo lo que necesitas saber sobre la vaginosis bacteriana!

¡Todo lo que necesitas saber sobre la vaginosis bacteriana!

«¿A que te encanta cuando tu vagina empieza a hacer cosas raras?», dijo, literalmente, nadie jamás. Como si la regla no fuera suficiente, ahora tenemos los picores, los ardores y esos momentos de «¿qué es ese olor?».

La verdad es que las vaginas son ecosistemas delicados que dependen de un equilibrio casi perfecto de bacterias (sí, bacterias; es totalmente normal) para mantenerse sanas. Cuando ese equilibrio se altera, una de las posibles consecuencias es la vaginosis bacteriana (VB), una infección vaginal común que puede ser leve y de corta duración o dar lugar a complicaciones más graves si no se trata. Entonces, ¿cómo podemos afrontarla? Informándonos. Aquí tienes una guía práctica sobre la VB: qué es, cómo detectarla y cómo tratarla como la dueña de tu propio cuerpo.

¿Qué causa la vaginosis bacteriana?

La vaginosis bacteriana (VB) se debe a un desequilibrio entre las bacterias «buenas» y las «malas» de la vagina. Normalmente, los lactobacilos (las bacterias buenas) mantienen el equilibrio. Pero cuando las bacterias nocivas, como la Gardnerella vaginalis, se imponen, el pH vaginal cambia y… ¡ahí está la VB!

Aunque la vaginosis bacteriana (VB) no es, técnicamente, una infección de transmisión sexual (ITS), es más frecuente en personas sexualmente activas, especialmente en aquellas con parejas nuevas o múltiples. También puede estar provocada por:

  • Relaciones sexuales sin protección;
  • Compartir juguetes sexuales;
  • Las duchas vaginales;
  • Fumar cigarrillos.

Importante: La vaginosis bacteriana (VB) puede aumentar el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH. Por lo tanto, si sospechas que padeces VB, acude al médico y utiliza protección durante las relaciones sexuales. Y no, no se contrae la VB por los asientos del inodoro ni en las piscinas.

Síntomas de la BV: ¿a qué hay que prestar atención?

Aquí viene lo complicado: hasta el 75 % de las personas con VB no presentan ningún síntoma. Pero cuando sí aparecen síntomas, estos pueden incluir:

  • Secreción vaginal fluida, blanca o gris;
  • Olor fuerte a pescado (sobre todo después de mantener relaciones sexuales);
  • Picor o ardor vaginal;
  • Dolor o molestias al orinar.

Estos síntomas también pueden parecerse a los de las ITS, así que no te quedes con la duda: hazte las pruebas. Las citologías vaginales periódicas y las pruebas de detección de ITS son fundamentales para proteger tu salud reproductiva.

¿Cómo prevenir la vaginosis bacteriana?

Aunque aún no se conoce con exactitud la causa del desequilibrio bacteriano, puedes reducir el riesgo adoptando algunos hábitos saludables:

  • Evita fumar: altera los niveles de estrógeno y aumenta el riesgo de vaginosis bacteriana;
  • No te hagas duchas vaginales: la vagina se limpia por sí sola y las duchas vaginales alteran tu pH;
  • Utiliza preservativos, sobre todo con parejas nuevas o con varias parejas;
  • Limpia los juguetes sexuales cada vez que los uses, con jabón suave o un producto de limpieza apto para juguetes;
  • Hazte pruebas periódicamente: cada seis meses si mantienes relaciones sexuales con varias parejas.

Opciones de tratamiento de la BV

Si crees que tienes vaginosis bacteriana, no te autodiagnostiques. La vaginosis bacteriana presenta síntomas similares a los de las ITS, y un diagnóstico erróneo puede provocar complicaciones. Por lo general, un profesional sanitario te recetará antibióticos, como el metronidazol o la clindamicina.

Consejo de experto: Aunque los síntomas desaparezcan a mitad del tratamiento, termina el ciclo completo de antibióticos para evitar que la infección vuelva a aparecer.

¿Qué ocurre si no se trata la vaginosis bacteriana?

En ocasiones, la BV puede desaparecer por sí sola, pero ignorarla puede provocar:

  • Mayor riesgo de contraer el VIH y otras ITS;
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP);
  • Parto prematuro o bajo peso al nacer en caso de embarazo.

Así que no esperes más. Tu vagina se merece algo mejor que un «a ver si se me pasa».

La vaginosis bacteriana es una afección común, tratable y de la que no hay que avergonzarse. Tomar la iniciativa en lo que respecta a tu salud vaginal te da fuerza. Si notas que algo no va bien, confía en tu instinto y acude al médico. Tu cuerpo es maravilloso y tú eres la responsable de mantenerlo así.

Este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos. No constituye un consejo médico, un diagnóstico ni un tratamiento. Si presentas síntomas de vaginosis bacteriana o tienes alguna duda sobre tu salud vaginal, consulta a un profesional sanitario cualificado. Cada cuerpo es único, y el asesoramiento profesional es esencial para recibir una atención adecuada.

 Foto: cortesía de Pinterest