Levantad la mano si tenéis un millón de preguntas sin respuesta sobre vuestro cuerpo.
Pezones.
Tetas.
Vaginas.
Vulvas.
¡GUAU!
Es mucho de lo que hay que estar pendiente, sobre todo cuando alguno de ellos (o todos) empieza a comportarse de forma totalmente diferente a como suele hacerlo.
*que entre en escena Internet*
Sé que todos hemos buscado en Google en algún momento para intentar averiguar qué nos pasa exactamente en el cuerpo, solo para encontrarnos con una docena de respuestas diferentes procedentes de una docena de fuentes distintas (en su mayoría poco fiables).
Así que vas al médico para saber la verdad. Pero quizá te invadan los nervios y te conformes con una respuesta que, en realidad, ni siquiera se acercaba a lo que buscabas.
Si esto te suena de más que familiar, no te preocupes.
Estamos contigo.
En colaboración con nuestra experta en ginecología, la Dra. Sherry, hemos recopilado una lista de preguntas frecuentes (que ahora ya tienen respuesta). Así que prepárate una bebida de tu elección y ponte cómoda, porque te va a encantar leer esto.
¿Con qué frecuencia debo realizarme un autoexamen de mama?
Deberías empezar a familiarizarte con tus pechos durante la adolescencia.
Al realizarte autoexploraciones mamarias desde una edad temprana, no solo adquieres conocimientos, sino que también es posible que te resulte más fácil mantener una rutina mensual.
Hablando de la regla, te conviene dedicar un minuto a revisarte las mamas cada mes, durante la semana posterior a la regla. Este es el momento en el que los efectos de la hormona estrógeno suelen ser menos perceptibles en el tejido mamario.
¿Cómo me hago un autoexamen de mama?
Se podría decir que tú y tus pechos lleváis ya bastante tiempo juntos, así que es bueno saber que TÚ eres la persona más importante a la hora de detectar cualquier cambio que pueda producirse. En concreto, en lo que se refiere a la forma y el tamaño de los pechos, los cambios en la piel o la secreción del pezón.
Además de estos cambios más evidentes, conviene prestar atención a cualquier bulto o protuberancia anómala.
Así es como se hace:
- Ponte delante del espejo con las manos en las caderas y mírate bien. ¿Notas algo diferente?
- Levanta los brazos por encima de la cabeza. ¿Notas alguna diferencia ahora? Presta especial atención a la forma y el color de los pezones.
- Fíjate si sale algún tipo de secreción o líquido por los pezones.
- Comprueba si hay bultos. Para ello, túmbate boca arriba y coloca una mano sobre la parte superior de la mama que vas a examinar. Con la otra mano, pasa las yemas de los dedos con firmeza por el tejido mamario con movimientos circulares. Imagina que la mama es un signo más (+) y palpa deliberadamente cada cuarto. Una vez que hayas terminado de hacerlo con las mamas, pasa a las axilas y haz lo mismo.
- Siéntate (o ponte de pie) y revísate los pechos de forma similar a como lo hiciste en el paso 4, pero desde esta nueva posición.
Consejo de experta:A veces, revisarse los pechos en la ducha (cuando la piel está húmeda y resbaladiza) puede facilitar la detección de anomalías.
¿Cómo puedo realizarme un autoexamen de mama si tengo implantes mamarios?
Puedes seguir revisándote las mamas igual que lo harías si no tuvieras implantes. Quizá te interese pedirle a tu médico o cirujano que te muestre dónde están los bordes de los implantes para no confundirlos con alguna anomalía; aunque se recomienda que acudas al médico si notas algo que le preocupe.
¿Cómo puedo realizarme un autoexamen de mama tras una mastectomía o una cirugía de pecho?
Puedes realizar el autoexamen tal y como lo hacías antes de la operación. Es posible que notes que el tejido cicatricial está duro y presenta irregularidades, pero una vez que te familiarices con esta zona, podrás distinguir si se trata de la cicatriz o de nuevos cambios en el tejido mamario.
Hablando de los pechos, ¿qué cambios puedo esperar que se produzcan en ellos durante el embarazo?
Durante el embarazo y la lactancia, es posible que sientas dolor en los pechos, que se te hinchen y aumenten de tamaño, llegando incluso a crecer hasta dos o tres tallas. Una vez que hayas terminado de dar el pecho, deberían volver a su tamaño habitual.
Acabo de dar a luz. ¿Cuándo creo que me volverá la regla?
Si decides no dar el pecho, la menstruación debería reaparecer aproximadamente entre seis y ocho semanas después del parto.
Si decides dar el pecho, tus hormonas impedirán que ovules, por lo que es posible que no tengas la regla hasta unos meses después del parto.
A medida que vayas introduciendo otros alimentos en la dieta de tu bebé, la cantidad de leche materna que le des irá disminuyendo. Esto debería provocar la ovulación y la reaparición de la menstruación.
¿Qué más podemos esperar durante ese periodo posparto?
Desde el momento en que das a luz hasta que tu cuerpo se recupera por completo, te encuentras en lo que a veces se conoce como el «cuarto trimestre» o el periodo posparto. Esta etapa puede resultar extremadamente abrumadora, tanto a nivel emocional como físico.
Aunque las primeras seis semanas pueden ser las más difíciles, este periodo puede prolongarse durante todo el primer año, aunque cada persona lo vive de forma muy diferente en cuanto a duración e intensidad.
Debido a los cambios hormonales, hasta el 80 % de las madres primerizas pueden sufrir la «tristeza posparto» durante un par de semanas tras el parto. Durante este tiempo, pueden sentirse deprimidas, ansiosas, tristes e incluso frustradas. Llorar sin motivo, pasar noches en vela y sentir que no se piensa con claridad son síntomas habituales, pero son temporales y se pueden controlar.
Sin embargo, entre el 10 % y el 15 % de las madres primerizas pueden sufrir depresión posparto. En estos casos, todos los sentimientos mencionados anteriormente son más intensos y pueden llegar a ser tan debilitantes que les impidan llevar a cabo sus actividades cotidianas, incluido el cuidado de su recién nacido.
Los síntomas de la depresión posparto pueden incluir:
- Cambios de humor muy marcados
- Irritabilidad y ansiedad intensas
- Ataques de pánico
- Una tristeza abrumadora
- Llanto incontrolable
- Pérdida de apetito
- Insomnio
- Sentirse una mala madre
- Pensamientos de hacerte daño a ti misma o a tu bebé
- Pensamientos suicidas
Asegúrate de pedir cita con tu médico si tienes sentimientos de depresión tras el parto, sobre todo si estos siguen empeorando con el tiempo.
¿Cómo puedo saber si tengo el cuello uterino alto o bajo?
Una buena forma de localizar el cuello uterino es con el dedo. Debes buscar una zona que tenga un tacto similar al de la barbilla (durante la menstruación) o a la punta de la nariz (cuando no estás menstruando).
A lo largo de tu ciclo, es normal que se produzcan cambios sutiles en la posición del cuello uterino. Durante la ovulación, puede parecer que el cuello uterino se encuentra más arriba en la vagina en comparación con otros momentos del mes, como durante la menstruación, cuando se sitúa notablemente más abajo.
Las mujeres que hayan dado a luz por vía vaginal pueden notar que el cuello uterino parece estar más abajo en la vagina de lo que estaba antes. Con cada parto adicional, el cuello uterino puede seguir descendiendo.
La tos crónica o el esfuerzo físico también pueden provocar que el cuello uterino se desplace hacia abajo en la vagina.
¿Cuándo debo empezar a hacerme revisiones ginecológicas?
Las revisiones ginecológicas periódicas deben comenzar tan pronto como empieces a tener relaciones sexuales.
Estas pruebas suelen realizarse durante tu revisión médica anual o cuando acudes al médico para hacerte pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual (ITS) o para consultar cualquier otro problema vaginal, como picor, hinchazón u olor inusual.
Otras razones por las que es posible que te realicen un examen pélvico son las irregularidades en el ciclo menstrual, el dolor pélvico, el dolor durante las relaciones sexuales o la sospecha de endometriosis, miomas o quistes.
¿Qué puedo esperar durante mi primera exploración pélvica?
Durante la exploración pélvica, estarás tumbada en una camilla, desnuda de cintura para abajo, con los pies apoyados en unos estribos plateados. Te entregarán una sábana de papel para que te cubras la parte inferior del cuerpo.
Consejo de experto:Losestribos pueden estar un poco fríos, así que quizá te convenga dejarte puestos los calcetines.
Independientemente de dónde te encuentres, es bastante habitual que los médicos utilicen la misma indicación no médica de que te «deslices hacia abajo» en la camilla. Esto significa que tendrás que deslizar el trasero hasta el borde de la camilla, de modo que las rodillas queden dobladas hacia el techo.
A continuación, el médico se sentará entre tus piernas y apartará ligeramente el paño para dejar al descubierto la vulva y la vagina. Con guantes estériles puestos, el médico comprobará si hay alguna anomalía visible.
A continuación, tu médico te introducirá un espéculo en la vagina para realizar la citología. Durante la citología, el médico introduce unos instrumentos llamados «cepillo» y «escobilla». Estos se utilizan para recoger con cuidado muestras de tejido cervical. Una vez recogida la muestra, el cepillo y la escobilla se colocan en un recipiente estéril para que un patólogo las analice en busca de posibles anomalías.
Tras la citología, tu médico te realizará un tacto bimanual. Para ello, el médico introducirá los dedos índice y medio, protegidos con un guante, en la vagina, mientras coloca la mano contraria sobre la zona inferior del abdomen. El objetivo es detectar posibles anomalías en el útero y los ovarios.
Una vez hecho esto, tú y tu médico tendréis la oportunidad de comentar los resultados de la exploración.
Los resultados de las pruebas suelen estar listos en un par de semanas y, a menos que haya algo que quieran revisar, no tendrás que volver a hacer esto en todo un año.
¿Hay algún suplemento que deba tomar de forma habitual?
En definitiva, la mejor forma de obtener todas las vitaminas, minerales y antioxidantes necesarios es mediante una dieta equilibrada (es decir, variada y colorida).
Por desgracia, la dieta habitual puede dejar lagunas en tus necesidades nutricionales diarias, lo que significa que te estás perdiendo elementos esenciales que tu cuerpo necesita para mantenerse sano.
Aquí es donde entran en juego los complementos alimenticios, pero con tomar simplemente un multivitamínico debería bastar para asegurarte de que obtienes todo lo que te pueda faltar en tu dieta.
¿Debería tomar algún suplemento adicional cuando tengo la regla?
No necesariamente, pero si tienes menstruaciones muy abundantes, quizá te convenga tomar un suplemento de hierro.
¿De qué otras formas puede afectar mi menstruación al resto de mi cuerpo?
Además de los síntomas más conocidos, como la hinchazón, la inflamación, la retención de líquidos, el aumento de peso, el acné, los cambios de humor, la depresión, la ansiedad y la fatiga, algunas de vosotras podéis sufrir problemas gastrointestinales. Estos problemas gastrointestinales pueden presentarse de diversas formas, como náuseas, diarrea y estreñimiento, siendo la diarrea la más habitual.
Otras personas pueden experimentar desde una mayor sensibilidad olfativa hasta dolores de cabeza y sudores nocturnos.
¿Cómo puedo saber cuándo me va a venir la primera regla?
La primera menstruación puede aparecer en cualquier momento entre los 8 y los 14 años, aunque lo más habitual es que se produzca entre los 11 y los 12 años.
Antes de que te venga la regla, empezarás a desarrollar los pechos. A partir de ahí, es posible que notes que te crece vello en las axilas, en las piernas y en la zona genital, y que te salga algo de acné.
Unos seis meses antes de que te venga la regla, es posible que notes incluso un aumento del flujo vaginal transparente.
Todas estas son señales claras de que tu cuerpo está cambiando y de que es posible que te venga la regla pronto.
¿Y qué hay de la perimenopausia? ¿Cómo puedo saber cuándo va a empezar?
Los síntomas de la perimenopausia pueden incluir:
- Menstruaciones irregulares, esporádicas o abundantes
- Sudores nocturnos
- Sofocos
- Cambios de humor
- Depresión
- Ansiedad
- Pérdida de memoria a corto plazo
- Dificultad para concentrarse
- Disminución del deseo sexual
Estos cambios pueden empezar a producirse entre los 40 y los 50 años, y los síntomas pueden durar hasta 10 años antes de llegar a la menopausia, que suele producirse alrededor de los 51 años.
Uf...
¡Ya os dijimos que os íbamos a dar mucha información! Como siempre, os recomendamos que consultéis a vuestro médico si tenéis algún motivo de preocupación. Mientras tanto, gracias a la Dra. Sherry por respondernos a algunas de las preguntas más frecuentes.
Foto: Danil Nevsky, Stocksy United