Si te encuentras con manchas inesperadas o tienes que ir al baño de urgencia, no pierdas la esperanza. Las fugas son habituales, sobre todo cuando se está empezando a usar la copa menstrual, y normalmente se pueden solucionar con unos cuantos trucos ingeniosos.
Vamos a ver cómo mejorar tu técnica con el vaso.
1. Es posible que estés utilizando una talla incorrecta
Lunette ofrece dos tamaños:
- Talla 1: Para un flujo de ligero a moderado
- Talla 2: Para flujos de moderados a abundantes
Si utilizas la talla 1 y se te traspasa rápidamente, quizá sea el momento de pasar a una talla superior. La talla 2 tiene mayor capacidad y es ligeramente más firme, lo que ayuda a que se mantenga mejor en su sitio durante los días de mayor flujo.
2. Tu taza está llena: vacíala más a menudo
Aunque las copas menstruales se pueden llevar puestas hasta 12 horas, no es una regla válida para todo el mundo. Si tienes un flujo más abundante, intenta vaciar la copa cada 4-6 horas. Si está llena hasta ¾ de su capacidad cuando te la quitas, es hora de ajustar tu horario.
3. La posición del cuello uterino es importante
El cuello uterino puede cambiar de posición a lo largo del ciclo. Si la copa queda demasiado alta o descentrada, es posible que la sangre la evite. Esto es lo que debes hacer:
- Localiza el cuello del útero (se nota como la punta de la nariz: suave y blando).
- Introduce la copa debajo del cuello uterino, no junto a él.
- Si tienes el cuello uterino bajo, plantéate recortar el tallo para mayor comodidad
- Inclina ligeramente la pelvis durante la inserción para colocar la copa correctamente.
4. Tu copa no está del todo abierta
Si la copa no se abre del todo, no se ajustará correctamente. Una vez insertada:
- Gira la taza con cuidado
- Pasa un dedo por el borde para comprobar que no haya pliegues ni abolladuras
- Prueba el pliegue «punch-down» o el pliegue en triángulo si el pliegue en C no te funciona.
5. Intenta ponerte en cuclillas durante la inserción
Estar de pie con la espalda recta puede dificultar la inserción. Ponerte en cuclillas sobre el inodoro o en la ducha inclina la pelvis, lo que ayuda a que la copa se deslice y se abra con mayor facilidad.
6. Las deposiciones pueden hacer que cambie la posición de la copa
Al hacer caca, el copete puede desplazarse hacia abajo, sobre todo si tienes los músculos del suelo pélvico fuertes. No te preocupes, no se te va a caer. Simplemente lávate las manos y, después, vuelve a colocarlo suavemente en su sitio.
7. Limpia los orificios de ventilación
¿Esos pequeños orificios que hay cerca del borde? Son fundamentales para la succión. Si están obstruidos, la copa no se ajustará correctamente. Utiliza un cepillo suave o un alfiler para limpiarlos cada vez que la enjuagues.
8. Es posible que tu suelo pélvico necesite un poco de ejercicio
Si los músculos pélvicos están débiles, puede resultar difícil que la copa se mantenga bien ajustada. Si notas fugas al ponerte de pie o al moverte, prueba a hacer ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico. Además, también te ayudarán a controlar la vejiga.
9. Puede que tu copa no sea la adecuada
Si lo has probado todo y sigues teniendo fugas, es posible que la forma o la firmeza de tu copa no se adapten a tu anatomía. El cuerpo de cada persona es diferente. Plantéate probar otra talla o otro modelo, o bien considera las braguitas para el periodo como alternativa.
Las fugas ocurren, pero no son un motivo para tirar la toalla. Con un poco de práctica, te convertirás en toda una experta en copas menstruales en un abrir y cerrar de ojos. Y si has descubierto algún truco que te funciona de maravilla, ¡compártelo! Nos encanta apoyarnos unas a otras en este camino hacia una menstruación sin fugas.
Foto: cortesía de Pinterest