Hablemos de sexo: ese que te hace sentir bien, que hace bien y que no deja ningún rastro tóxico. Llevar una vida sexual ética significa tomar decisiones que sean más respetuosas con tu cuerpo, con tus parejas y con el planeta. Tanto si estás inmerso en el mundo de la ecosexualidad o simplemente sientes curiosidad por saber cómo hacer que tus hábitos en el dormitorio sean más conscientes, tenemos lo que necesitas.
Y si los juguetes sexuales hechos con calabacín no son lo tuyo, no te preocupes. El sexo ético no significa renunciar al placer. Aquí tienes tres formas de hacer que tu vida sexual sea más erótica, ética y respetuosa con el medio ambiente.
Consentimiento y comunicación
A raíz del movimiento #MeToo, el consentimiento se ha convertido (por fin) en un tema candente en el ámbito del bienestar sexual, y con razón.
Una encuesta del *Washington Post* reveló que: el 22 % de los estudiantes universitarios cree que un beso implica el consentimiento para mantener relaciones sexuales y el 20 % de las mujeres afirmaron haber sufrido agresiones sexuales en el campus.
Esta imagen ilustra por qué el consentimiento afirmativo — un acuerdo claro y verbal antes de cualquier actividad sexual —debería ser la norma. Y sí, puede resultar sexy. Piensa: «¿Quieres que te toque ahí?», «¿Puedo hacerte sexo oral?». No son solo preguntas para pedir consentimiento, son frases picantes que encajan perfectamente con tus mejores palabras eróticas. Solo tienes que ver Normal People para ver una auténtica lección magistral sobre comunicación erótica y ética. El consentimiento no es un «matasexo», sino que aviva el deseo. Genera seguridad, confianza y una conexión más profunda. Y eso es algo con lo que todo el mundo puede estar de acuerdo.
Porno ético
¿Una de las razones por las que el consentimiento resulta confuso? Es que casi nunca se muestra en el porno tradicional. Históricamente, la industria del porno la han creado los hombres y está dirigida a los hombres, y eso se nota. El placer femenino suele quedar relegado a un segundo plano, mientras que la violencia y las expectativas poco realistas dominan la pantalla. Pero las cosas están cambiando. Plataformas como Make Love Not Porn, fundada por la defensora del bienestar sexual Cindy Gallop, muestran el sexo real con todas sus gloriosas imperfecciones, emociones y placer mutuo. Gallop lo denomina el «estándar de referencia» para unos buenos valores y comportamientos sexuales.
Y luego está Lust Cinema, dirigido por Erika Lust, que defiende: ladiversidad, elsexo seguro, laigualdad salarial ycondiciones laborales éticas.
Ver porno ético no solo te aporta una visión más sana del sexo, sino que además apoya a las trabajadoras sexuales y fomenta una cultura de respeto y realismo. Eso sí que es excitante.
Productos éticos
Si te estás replanteando tu vida sexual, no te olvides de los productos que llevas al dormitorio. Desde preservativos hasta lubricantes, tus elecciones son importantes tanto para tu cuerpo como para el planeta.
Una vida sexual ética no se basa en normas ni restricciones, sino en la intención. Se trata de elegir un placer que sea respetuoso, inclusivo y sostenible. Tanto si estás explorando nuevos deseos como si estás profundizando en viejas relaciones, te mereces un sexo que te haga sentir bien en todos los sentidos.
En Lunette, creemos que el bienestar sexual debe estarsin complejos,respetuoso con el planeta ybasado en el amor propio y el respeto mutuo.
Así que sigamos con esta conversación. Síguenos en Instagram @lunettecup y únete al movimiento por el placer consciente, porque el sexo ético es el futuro y se siente de maravilla.
Foto: cortesía de Pinterest