Mira, lo entendemos. Muchos podrían pensar: «¿A quién le importa cómo llamemos a nuestros genitales?». Pero la cuestión es que las palabras que usamos importan. Cuando decimos «vulva» en lugar de «vagina», nos referimos a una zona completamente diferente, con funciones distintas y formas diferentes de funcionar. Y si necesitas un buen argumento para entender por qué la terminología es importante, aquí tienes uno: influye en cuestiones tan importantes como la salud sexual.
Definamos la diferencia entre ambos.
¿Qué es exactamente la vulva?
En resumen, es todo el conjunto. «Vulva» es, de hecho, el término correcto para referirse a las partes externas, que incluyen el monte de Venus, los labios mayores y menores, el siempre asombroso clítoris, las aberturas externas de la uretra (por donde sale la orina) y la abertura vaginal.
NOTA: Existen muchos conceptos erróneos sobre cómo debería ser una vulva ideal (gracias al porno), pero la verdad es que todas las vulvas son fabulosas, y no hay dos vulvas iguales. Algunas son grandes, otras pequeñas; algunas tienen mucho vello y otras no tienen nada. Ya te haces una idea. La cuestión es que tu vulva es normal y, lo que es mejor, es increíble, tenga el aspecto que tenga.
¿Y qué es entonces mi vagina?
La vagina es el canal muscular que conecta el útero con la vulva. Es por donde pasa el flujo menstrual y por donde salen los bebés durante el parto. Es importante tener en cuenta quela vagina es una membrana mucosa capaz de secretar y absorber líquidos a un ritmo mayor que la piel. Por eso es tan importante prestar atención a los productos que te introduces ahí. Sustancias como los disruptores endocrinos (EDC), los carcinógenos o los alérgenos no son ninguna broma, ya que las membranas mucosas tanto de la vagina como de la vulva absorben rápidamente las sustancias químicas y las transportan al torrente sanguíneo.
¿SABÍAS QUE muchos tampones y productos de higiene íntima pueden contener estos ingredientes nocivos?
¿Cómo se utilizan correctamente estos términos?
Cuando se habla deintroducir oextraer algo, como una copa menstrual, es correcto utilizar la palabra «vagina». La vulva es la parte exterior, y ese término debe utilizarse al describir las partes externas.
¿Por qué es importante?
Conocer tu cuerpo es fundamental para establecer relaciones sanas y para cuidar tu salud reproductiva. Conocer tu anatomía y saber cómo realizar autoexploraciones periódicas puede ayudarte a garantizar que cualquier problema que afecte a tu vulva o vagina se diagnostique lo antes posible. Te resultará mucho más fácil explicar tus preocupaciones de salud a tu médico si utilizas una terminología precisa y específica.
Cuando hablamos de placer sexual, referirse únicamente a la vagina es dejar de lado algunas partes importantes de tus zonas íntimas, como el clítoris. Utilizar la terminología adecuada marcará una gran diferencia para ti —y para tu pareja—, ya que la mayoría de las personas con vagina necesitan estimulación en el clítoris para sentir placer sexual.
La vulva y la vagina tienen funciones diferentes
La vagina es un órgano increíble. Su función es permitir que las personas queden embarazadas y den a luz a sus hijos. Está recubierta por una membrana mucosa que la protege contra las infecciones, además de albergar una compleja mezcla de bacterias, también conocida como flora vaginal. Es como un horno autolimpiante, que se limpia a sí mismo expulsando regularmente esa mezcla de líquido y células que probablemente conoces como flujo. Lavarse la vagina o hacerse duchas vaginales puede alterar el delicado equilibrio del pH vaginal, lo que abre la puerta a problemas como la vaginosis bacteriana.
La vulva, por su parte, actúa como guardiana del útero. Proporciona protección al abrir y cerrar los labios de la vulva, conocidos oficialmente como labios mayores y menores, mientras que el clítoris actúa como centro de control de la respuesta sexual. Es genial, ¿verdad?
Es importante tener en cuenta que, a diferencia de la vagina, la zona vulvar externa necesita ayuda para limpiarse.
Cómo limpiar la vulva (sin provocar irritación)
La vulva es una zona sensible. ¿Jabones agresivos, fragancias sintéticas y fórmulas de jabón de manos? No son recomendables. En su lugar, utiliza agua o un producto de higiene íntima diseñado específicamente para el cuidado de esta zona.
Otras formas de mantener el equilibrio de la vulva y la vagina
- Lleva ropa interior transpirable (de algodón o bambú);
- Evita los tejidos sintéticos como el nailon y el acrílico;
- Pásate a la copa menstrual Lunette: respeta tu pH;
- Evita los productos perfumados, como las duchas vaginales, los sprays y el talco;
- Realiza autoexploraciones periódicas y familiarízate con tu anatomía;
- Apuesta por la gama de productos íntimos Lunette, diseñada para tus zonas más sensibles.
Tu vulva y tu vagina merecen, sobre todo, tu cuidado, respeto y atención. Si tu ginecólogo o tu pareja conocen tu anatomía mejor que tú, es hora de cambiar eso. Coge un espejo. Siente curiosidad. Y elige productos diseñados para favorecer tu salud íntima, no para alterarla.
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