Hablemos de la endometriosis. Afecta a aproximadamente 1 de cada 10 personas a las que se les asignó el sexo femenino al nacer, lo que supone más de 176 millones en todo el mundo. Sin embargo, sigue siendo una de las afecciones más incomprendidas e infradiagnosticadas en el ámbito de la salud reproductiva.
Durante mucho tiempo se nos ha hecho creer el mito de que los dolores menstruales son simplemente parte de ser mujer. Pero, aunque los calambres leves pueden ser normales, el dolor que provoca la endometriosis es de otro nivel y merece una atención seria.
¿Qué es realmente la endometriosis?
La endometriosis es una enfermedad crónica dependiente de los estrógenos en la que un tejido similar al revestimiento del útero crece fuera de este. Este tejido puede aparecer en:
- Ovarios, trompas de Falopio, cuello uterino;
- Intestino, vejiga, recto;
- En casos excepcionales, incluso los pulmones o la piel.
Cada mes, este tejido anómalo reacciona a los cambios hormonales —creciendo, desintegrándose y sangrando— igual que el revestimiento uterino. Pero, a diferencia de la menstruación, esta sangre no tiene por dónde salir. ¿El resultado? Inflamación, cicatrices y un dolor debilitante.
¿Cómo afecta esto a tu vida?
La endometriosis puede afectar a:
- Funcionamiento diario: dolor crónico, fatiga y problemas digestivos;
- Salud mental: ansiedad, depresión y aislamiento;
- Fertilidad: hasta el 50 % de los casos de infertilidad están relacionados con la endometriosis;
- Vida laboral: 1 de cada 6 personas afirma haber perdido su empleo o haber visto reducida su capacidad laboral debido a los síntomas.
Signos y síntomas a los que hay que prestar atención
Los síntomas de la endometriosis varían, pero entre los más comunes se encuentran:
- Dolor pélvico intenso;
- Menstruaciones dolorosas (dismenorrea);
- Sangrado abundante o irregular;
- Dolor durante las relaciones sexuales;
- Dolor al defecar o al orinar;
- Fatiga, hinchazón, náuseas;
- Infertilidad;
- Quistes ováricos;
- Dolor durante las exploraciones pélvicas.
Estos síntomas pueden solaparse con otras afecciones, como el síndrome del intestino irritable (SII) o el síndrome de ovario poliquístico (SOP), por lo que la gravedad y la persistencia son indicadores clave.
¿Por qué es tan difícil de diagnosticar?
La endometriosis es muy difícil de diagnosticar. A menudo se confunde con:
- SII;
- Enfermedad inflamatoria pélvica;
- Quistes ováricos;
- Trastornos tiroideos.
De media, se tarda 8 años en recibir un diagnóstico adecuado. ¿El método de referencia? La laparoscopia: una intervención quirúrgica en la que se introduce una cámara en la pelvis para confirmar la presencia de tejido similar al endometrio.
La brecha de dolor entre hombres y mujeres
Seamos sinceros: a muchas personas con útero se les ignora sistemáticamente cuando refieren dolor. Las investigaciones demuestran que las mujeres tienen un 50 % más de probabilidades de recibir un diagnóstico erróneo durante un infarto, y ese mismo sesgo se aplica a la salud reproductiva. El dolor es subjetivo, pero tu experiencia es válida. Si sientes que algo va mal, defiende tus intereses. Insiste hasta que te escuchen.
Opciones de tratamiento
No existe cura para la endometriosis, pero hay formas de controlarla:
Terapia hormonal
Ayuda a regular los niveles de estrógeno y a reducir el crecimiento de los tejidos. No es una solución definitiva, pero puede aliviar los síntomas.
Dieta antiinflamatoria
Puede ser útil reducir el consumo de lácteos, cafeína, azúcar refinada y alcohol. Céntrate en las verduras de hoja verde, las nueces, el bok choy y los alimentos ricos en omega.
Cirugía
- La cirugía conservadora consiste en extirpar tejido conservando los órganos reproductivos;
- En casos graves se puede plantear la histerectomía, pero es una intervención irreversible.
Consulta siempre a un especialista para averiguar qué es lo más adecuado para ti.
¿Se puede usar una copa menstrual si se padece endometriosis?
Sí. Muchas personas con endometriosis utilizan sin problemas copas menstruales de silicona de grado médico. Estas son:
- Sin toxinas, blanqueadores ni fragancias;
- Suave con los tejidos sensibles;
- Ideal para gestionar flujos abundantes y coágulos;
- Económico y respetuoso con el medio ambiente.
Consulta siempre primero a tu profesional sanitario, sobre todo si sientes dolor pélvico o te has sometido a una intervención quirúrgica.
La endometriosis es una enfermedad real, dolorosa y, a menudo, invisible. Pero no estás sola y te mereces respuestas, apoyo y alivio.
Este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos. No constituye un consejo médico, un diagnóstico ni un tratamiento. Si presentas síntomas de endometriosis o tienes alguna duda sobre tu salud reproductiva, consulta a un profesional sanitario cualificado. Cada cuerpo es único, y el asesoramiento médico personalizado es esencial para recibir una atención adecuada.
Fotografía extraída del cartel promocional del documental«The Silent Enemy – Endometriosis», de Klara Landrat