Dejemos una cosa clara: el TDPM no es lo mismo que el síndrome premenstrual (SPM). Aunque muchas personas padecen el síndrome premenstrual (SPM) en los días previos a la menstruación, el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) es una afección mucho más grave que afecta tanto a la salud física como a la mental, y merece el reconocimiento y el apoyo adecuados.
A pesar de que afecta hasta al 10 % de las personas con menstruación, el TDPM sigue siendo un trastorno muy mal entendido. Aquí tienes una guía sobre qué es el TDPM, en qué se diferencia del síndrome premenstrual (SPM) y cómo manejar sus síntomas con compasión y cuidado.
¿Qué es el TDPM?
El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) es un trastorno del estado de ánimo crónico relacionado con las hormonas que se produce durante la fase lútea del ciclo menstrual, normalmente una o dos semanas antes de que comience la menstruación. A diferencia del síndrome premenstrual (SPM), el TDPM puede provocar síntomas emocionales y físicos debilitantes que interfieren en la vida cotidiana, las relaciones y el bienestar mental. No se trata simplemente de sentirse un poco mal antes de la regla. El TDPM puede dificultar el trabajo, la vida social o incluso levantarse de la cama. Por eso son tan importantes la concienciación, el diagnóstico y el apoyo.
¿Qué provoca el TDPM?
El TDPM se clasifica como un trastorno endocrino, lo que significa que tiene su origen en las fluctuaciones hormonales. Aunque aún se está investigando la causa exacta, la mayoría de los expertos coinciden en que el TDPM está relacionado con una hipersensibilidad a los cambios hormonales normales, especialmente a la disminución de estrógenos y serotonina tras la ovulación.
Algunos estudios sugieren que la genética, los traumas o el estrés crónico también pueden influir en la aparición del TDPM. Pero lo cierto es que aún nos queda mucho por aprender, y por eso son tan importantes el diálogo abierto y la investigación continua.
Síntomas del TDPM: emocionales, físicos y conductuales
Los síntomas del TDPM varían de una persona a otra, pero suelen ser intensos, cíclicos y perturbadores. A continuación se detallan los síntomas más comunes:
Síntomas emocionales
- Fuertes cambios de humor;
- Irritabilidad o enfado;
- Ansiedad y sensación de agobio;
- Depresión;
- Pensamientos o ideas suicidas.
Síntomas físicos
- Sensibilidad en las mamas;
- Dolores de cabeza o migrañas;
- Dolores musculares y articulares;
- Fatiga y letargo;
- Calambres e hinchazón;
- Ataques de pánico.
Síntomas conductuales
- Antojos o atracones;
- Aislamiento de las relaciones o de las aficiones;
- Trastornos del sueño;
- Dificultad para concentrarse.
Si crees que podrías padecer TDPM, hay algunas cosas que puedes hacer para comprender mejor tus síntomas y defender tus intereses cuando acudas al médico.
Ten en cuenta también lo siguiente: Los síntomas del TDPM suelen aparecer únicamente durante la fase lútea del ciclo, es decir, el periodo comprendido entre la ovulación y la menstruación. Si te sientes así durante todo el mes, podría indicar que padeces otro trastorno de salud mental. En ese caso, es importante que hables con un profesional sanitario que pueda ayudarte a averiguar qué es lo que realmente te pasa y orientarte hacia el apoyo adecuado.
¿Cómo se diagnostica el TDPM?
Recibir un diagnóstico puede resultar complicado. El TDPM sigue sin reconocerse lo suficiente, y a muchas personas se les ignora o se les diagnostica erróneamente, sobre todo cuando los síntomas relacionados con la menstruación se consideran normales o se minimizan.
A continuación te explicamos cómo defender tus intereses:
Lleva un seguimiento de tu ciclo
Lleva un registro detallado de tus síntomas durante al menos tres ciclos consecutivos. Utiliza una aplicación para el seguimiento del ciclo menstrual o un diario para anotar los cambios emocionales, físicos y de comportamiento.
Trae los documentos necesarios a tu cita
Imprime o guarda en tus favoritos las directrices sobre el TDPM procedentes de fuentes fiables como:
- Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Asistencia Sanitaria (NICE);
- Asociación Nacional del Síndrome Premenstrual (NAPS);
- Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos (RCOG).
Pide que te recomienden a alguien
Solicita que te deriven a un ginecólogo o a un especialista en salud mental que esté familiarizado con el TDPM. Es posible que te ofrezcan un apoyo más personalizado y diferentes opciones de tratamiento.
Cómo afrontar el TDPM: estrategias de apoyo integrales
Aunque actualmente no existe una cura para el TDPM, muchas personas encuentran alivio gracias a una combinación de tratamiento médico, cambios en el estilo de vida y cuidados personales. A continuación te ofrecemos algunas formas holísticas de cuidar tu salud mental durante tu ciclo:
Conoce tu ciclo
Conocer tu fase lútea puede ayudarte a planificar con antelación. Si sabes que es un momento en el que tienes poca energía o te sientes más sensible emocionalmente, evita los compromisos que te generen mucho estrés y programa, en su lugar, actividades tranquilas y reconfortantes, como noches acogedoras en casa o quedadas informales con amigos de confianza.
Da prioridad al descanso
El TDPM puede alterar el sueño, así que date permiso para descansar. Echa siestas, acuéstate temprano y permítete empezar el día con calma cuando lo necesites. Prácticas como la meditación, los ejercicios de respiración o el yoga suave también pueden ayudarte a regular tu sistema nervioso.
Nutre tu cuerpo
Mejora tu estado de ánimo y tu energía con alimentos ricos en nutrientes. Céntrate en:
- Ácidos grasos omega-3 y omega-6 (por ejemplo, salmón, semillas de lino, nueces);
- Comidas con bajo contenido en azúcar para estabilizar el nivel de azúcar en sangre;
- Cereales integrales, verduras de hoja verde y alimentos ricos en magnesio.
El ejercicio físico también puede ayudar. Incluso un breve paseo o una sesión de estiramientos pueden aumentar los niveles de serotonina y aliviar la tensión.
El TDPM es una realidad. Es doloroso. Y, a menudo, pasa desapercibido. Pero con concienciación, empatía y las herramientas adecuadas, las personas que menstrúan pueden sentirse más empoderadas y apoyadas en su proceso.
Este artículo tiene fines exclusivamente educativos y no debe considerarse un diagnóstico médico. El TDPM es un trastorno complejo que requiere una evaluación profesional. Si presentas los síntomas aquí descritos, consulta a un profesional sanitario cualificado para recibir una atención personalizada y un diagnóstico preciso.
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